- Limpiar las manos con alcohol.
- Colocar a la clienta babero y bincha para no ensuciar la ropa y el pelo.
Limpieza:
Colocamos el producto en los cinco puntos ya conocidos (frente, nariz, mentón y
ambas mejillas) y los distribuimos por todo el rostro. Masajeando con movimientos
circulares ascendentes en cara, cuello y escote. La dejamos actuar durante 5
minutos y la retiramos con papel tisú o esponjas vegetales humedecidas en agua
(nunca con algodón), teniendo mucho cuidado al realizar los movimientos sobre
todo en las zonas donde hay pliegues de gestos. Desmaquillar las pestañas con
dos discos desmaquillantes humedecidos en crema de limpieza, un disco arriba y
otro debajo de las pestañas.
Desmaquillar
los ojos en forma de 8, con desmaquillante de ojos.
Tonificar:
Este cuidado tiene como principal objetivo estimular la circulación periférica
sanguínea y también conservar la elasticidad de los músculos.
Para
aplicarlo tomamos discos de algodón y los humedecemos con unas gotas de loción
y realizamos los masajes ya conocidos con pequeños golpecitos o tecleo
(topicar). No lo quitamos de la piel.
El tónico
también cumple la función de retirar el resto de producto de higiene. De todo
esto deducimos que higienizar y tonificar son paso que siempre deben ir juntos
pues cada uno por separado no cumple su función.
Humectar:
Da el agua justa que precisa la piel. Cumple con la función de conservar la
humedad de la piel. Ponemos una pequeña cantidad del producto humectante en las
palmas de las manos y lo distribuimos por todo el rostro y cuello con
movimientos ascendentes, que no tienen porque ser circulares. No lo quitamos de
la piel.
Hidratante:
Da el agua que necesita cada piel en particular. Cumple la función como el
humectante, de conservar la humedad natural de la piel pero además brinda a la
misma hidratación porque contiene un elemento activo muy hidratante (ácido
airorinico, urea y surbitol).
Nutrición:
A la piel hay que alimentarla muy especialmente. Existen en el mercado una
enorme variedad de cremas nutritivas para diversas edades y diversos tipos de
piel. En general hasta los 20 años basta con cuidar con que la piel no se
reseque y no se deshidrate. Si por el exceso de sol, viento o frió esto ocurre
basta para detener el deterioro los hidratantes y humectantes. Pasados los 30
años (estimado según el tipo de piel y el estado de la misma). Es tiempo de
emplear cremas ricas que contengan sustancias biológicamente especiales como
sueros minerales o los que contengan polen o jalea real.
Después de los
40 años (estimativo) cuando la producción de hormonas disminuye progresivamente
es cuando la mujer debe comenzar con un tratamiento supletorio por vía interna
y bajo supervisión medica. Cualquier producto que se emplee debe usarse
alternándolos con otros de diferentes elementos activos. La nutrición se hará
sobre la piel limpia en cualquier momento del día aplicándola con los masajes
adecuados y dejándola actuar no más de 40 o 60 minutos tiempo suficiente para
una correcta absorción. Al cabo del tiempo retiramos con tisú, tonificamos y si
es necesario humectamos.
Por último
colocar agua termal para desinflamar la piel: Tapar con la mano los ojos, y
rociar en la frente, luego tapar de nuevo los ojos con la mano y rociar en la
zona inferior de la cara. Si queda exceso se retira con discos desmaquillantes.
DIFERENCIAS
ENTRE HIDRATANTE Y HUMECTANTE:
HIDRATANTE
Por medio de sus componentes activos el producto llega a las capas profundas de
la piel, las hidrata y hace que las células se vivifiquen dándole a la piel la
lozanía perdida.
HUMECTANTE
Es la acción de un producto, de absorber la humedad ambiente por medio de sus
principios activos y mantenerla sobre la piel. Le aporta y mantiene su humedad.
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