El cuidado
de la higiene personal, el contribuir a la curación de aquellas partes de la
piel que por causas patológicas o traumáticas han experimentado un
debilitamiento y de no ser tratados adecuadamente se vería afectados por una
agresión microbiana, son detalles muy importantes que contribuyen a cumplir con
la función estética.
El
higienizar, tonificar, y humectar son tareas de las funciones estéticas. Un
buen funcionamiento de la piel, un buen estado de salud de los tejidos, de los
órganos sobre las cuales se aplican los cosméticos es una garantía de belleza.
La función estética influye también positivamente en los sentidos de la vista y
del olfato y además los diferentes cosméticos aplicándose armónicamente en cada
individuo. Así el matiz de un rojo de un lápiz labial, la coloración que damos
a la piel con la aplicación de una base, una sombra sobre los párpados y un
tinte determinado sobre los cabellos ayudan a marcar la personalidad ideal del
individuo. Por eso la función estética del cosmético no se realiza únicamente
en virtud de una determinada formula que caracteriza el producto comercial,
sino cuando el cosmético se aplica sobre la persona en forma adecuada.
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