FACTORES
NO CONTROLABLES:
ENVEJECIMIENTO
NATURAL:
A lo largo de nuestra vida, el organismo atraviesa una serie de cambios
naturales que afectan a la función y al aspecto de la piel.
INFANCIA:
La piel es suave y sin imperfecciones.
ADOLESCENCIA:
Los cambios a nivel hormonal, el incremento en la producción de las glándulas
sebáceas y la predisposición genética hacen que la piel se encuentre
susceptible a sufrir diversas imperfecciones.
EDAD ADULTA:
Las glándulas sebáceas son menos activas, de modo que la piel es cada vez más
propensa a la seguridad y menos susceptible a sufrir imperfecciones. La piel
pierde elasticidad, dando lugar a finas líneas y
arrugas.
EL SOL:
Quizás el factor ambiental mas perjudicad sea el sol. Los rayos solares
estimulan la producción de vitamina D de la piel, proporcionan una sensación de
calor y bienestar y un engañoso aspecto saludable. Pero con el paso de los
años, la continua exposición a los rayos ultravioletas del sol seca, daña y
arruga la piel.
HUMEDAD:
Un bajo índice de humedad le quita a la piel la hidratación esencial. Una
elevada humedad da a las glándulas sudoríparas a trabajar en exceso, dando a la
piel un aspecto graso. A pesar de que la piel puede tener una sensación mas
grasa en un ambiente caluroso y húmedo, sigue necesitando la hidratación para
protegerse contra los efectos del sol. También es esencial mantener la piel
seca en su superficie mediante un lavado frecuente y eficaz.
TEMPERATURAS
EXTREMAS:
Temperaturas frías combinadas con un bajo índice de humedad incrementan la
perdida de hidratación de la piel dejándola rígida y seca. Temperaturas
elevadas con poca humedad también deshidratan la superficie y
"cuecen" literalmente la piel.
VIENTO:
El viento fuerte especialmente cuando se combina con temperaturas extremas y un
bajo índice de humedad, puede dar lugar a una piel seca y escamada. Por otro
lado, el polvo y la suciedad que levanta el viento golpea la piel y se adhiere
a ella, bloqueando los poros y ahogándola.
CONTAMINACION:
El aire contaminado también se adhiere a la piel y bloquea los poros.
FACTORES
CONTROLABLES:
SUEÑO:
El sueño es el remedio más sencillo y básico para la piel. Durante el sueño, la
piel se renueva por si sola creando nuevas células. Una piel sana exige dormir
las horas adecuadas. Se recomiendan de siete a ocho horas diarias de sueño.
AGUA:
El agua es el elemento líquido que el organismo precisa para eliminar las
impurezas del sistema. Beber de 6 a 8 vasos de agua al día contribuye a mejorar
la circulación y acelera el crecimiento de las células.
NUTRICION:
Los alimentos proporcionan las vitaminas y los minerales necesarios para el
funcionamiento del organismo. Existe una relación directa entre una piel sana y
una buena nutrición. Es extremadamente importante seguir un régimen alimenticio
equilibrado y sano.
EJERCICIO:
El ejercicio regular contribuye a revitalizar la circulación de la sangre hacia
la superficie de la piel para regenerarla. El ejercicio también sirve para
aliviar los efectos negativos del stress.
STRESS:
El stress puede tener drásticos efectos sobre la piel, provocando en ocasiones
la aparición de manchas, urticaria, perdida de color y ojeras. Expresiones
faciales habitualmente tensas pueden marcar permanentemente el rostro. Es útil
practicar ejercicios de relajación de los músculos faciales y evitar fruncir el
ceño cuando se esta bajo una situación de stress.
SUSTANCIAS
TOXICAS:
De todos los factores que afectan la piel, estos son los mas fáciles de
controlar.
El tabaco: Contrae los capilares faciales
impidiendo el paso natural de la sangre, del oxigeno y de los nutrientes a la
superficie de la piel, haciéndola envejecer. También arruga la piel alrededor
de la boca y de los ojos.
El
alcohol y la cafeína: Son
diuréticos que pueden contribuir a la perdida de hidratación del sistema.
Los
medicamentos: En
ciertas condiciones pueden incidir negativamente sobre la piel y hacerla mas
sensible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario